Es una lástima que los perros no viven más tiempo, son las criaturas más cariñosas y agradecidas que conocemos, y los humanos estamos destinados a verlos partir; aunque el adiós es triste, está lleno de amor y gratitud, tal como ocurrió a Kelly O’Connell en su boda.
Hace 15 años Kelly trabajaba en un albergue animal
Alguien encontró un cachorro de labrador en un carrito de supermercado y lo llevó al albergue donde trabajaba Kelly.
“Él entró y pensé: ‘Sip… Me llevaré este cachorro a mi casa'”. Nombró al cachorro Charlie y se convirtió en parte de su familia.
El tiempo pasó y Kelly conoció a James, se enamoraron, una cosa llevó a la otra y este año decidieron casarse.


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